Aún así, deciden seguir, reclutando un reemplazo. Josh Klinghoffer, quien había colaborado con ellos anteriormente era la mejor opción. En palabras de Flea: “nunca nadie podrá llegar y hacer lo que John hizo, pero Josh vino a hacer lo que Josh hace, y lo hace de una manera espléndida”. Asimismo, remarcan que Josh es un músico discreto y que no es un sujeto de solos o riffs; bajo su disposición emerge una textura mucho más poética y sublime lo cual hace que la banda toque con una dirección distinta.
Rick Rubin, legendario productor y responsable prácticamente de toda su discografía estaría nuevamente convocado. Flea escucharía a los Rolling Stones post Brian Jones sumando una ráfaga de electro y harto Bach mientras que Chad Smith se reposaría en los grandes senos de su esposa para inspirarse con sus latidos. Todo estaba listo. 9 meses antes de entrar al estudio fueron cerca de 60 temas los que se escribieron. Después de grabar, según Rubin, había material como para sacar un disco doble. Finalmente, la espera recibió la exigencia que se demandaba.
El recorrido comienza como jammeando para calentar y se transforma en un sonido muy limpio y oscuro con el “do you like it rough?” de Anthony Kiedis. ‘Monarchy of Roses’ empieza de forma infernal con una dosis disco funk que no le quita el mérito de su anterior posible nombre: “Disco Sabbath”. Luego ‘Factory of Faith’ revela el peso del bajo de Flea y refleja, sin que te des cuenta, la esencia increíble de Josh contorneando el beat.
Sigue ‘Brendan’s Death Song’, la primera canción escrita por la banda para el álbum en honor a su amigo Brendan Mullen, personaje que conocía a la banda desde sus inicios, cuando tocaban en su nightclub y que después cooperaría con la biografía del grupo hasta su reciente muerte. Para muchos es el mejor tema del disco. Se siente muy humana con el acústico inicial para evolucionar a un rock mucho más alternativo y expresivo. Simplemente excelente.
Después, las influencias africanas se encargan de cambiar la emoción con el vaivén de ‘Ethiopia’, país al que Flea y Josh fueron, acompañados de Damon Albarn (Blur/Gorillaz), para nutrir su crecimiento musical. La temática de “vida y muerte” del disco propuesta por el mismo Flea va tomando forma. ‘Did I Let You Know’ también tendría esta matiz con una guitarra por momentos estilo bachata y con un comentario centrado en lo social.
‘Police Station’, una lenta con una atmósfera bastante pronunciada posee cambios de tono sutiles que se apoderan del feeling de la letra junto al piano. ‘Happiness Loves Company’ con su “the Mothers of Invention are the best”, la llevadera funky ‘The Adventures of Rain Dance Maggie’ y la elegante depresiva ‘Meet Me at the Corner’ son un buen ejemplo del nuevo ritmo que están tomando con gran desempeño. Finalmente, ‘Dance, Dance, Dance’ cierra el disco con ganas de bailar en una genial locura habitual.
Los Red Hot Chili Peppers han demostrado que su costumbre volátil es capaz de sorprender hasta en los momentos menos esperados. Asimismo, el cambio que han logrado compagina bien con el resurgimiento que tienen ahora como banda. Se aprecia un desarrollo increíble y sumamente íntimo junto al nuevo integrante quien además fue el encargado del nombre del disco. Josh, tan reservado como en su participación, anotó en un papel la frase “I’m With You” y se la pasó a Kiedis en pleno deadline para la entrega. El nombre no podría representar mejor el contexto.
Videoclip: Red Hot Chili Peppers - The Adventures of Rain Dance Maggie





























