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Crónica: Tlön y La Garúa en Eka Bar

El concierto de Tlön en el Eka Bar se anunciaba como una oportunidad para romper antes de tiempo la semana y envolverse por su música pesada y psicodélica. A la fecha fue invitada la banda La Garúa para abrir la velada.
El concierto anunciaba ser temprano y arrancar a las 10:30pm. Alrededor de las 11pm recién dio inicio La Garúa. La demora no fue percibida por muchos que justamente llegaron cuando esta banda comenzaba.

La Garúa es un proyecto del Chino Burga (La Ira de Dios, Espira), Marcos Coifman (Reino Ermitaño, El Cuy) y Alonso Guerrero. La banda practica un rock pesado enraizado en el blues pero con un toque atmosférico y oscuro. Recuerda por momentos a los temas más blues y tranquilos de los primeros discos de La Ira de Dios.



Comenzaron con fuerza y entrega sin embargo un problema con el amplificador de guitarra hizo que los integrantes tocaran más quietos y tranquilos. El local no tiene la mejor acústica pero apela a ser un ambiente íntimo. A pesar de esto cuando arrancó la batería junto con Marcos Coifman en el bajo, fue innegable la fuerza de la base rítmica. El Chino Burga en su forma de tocar guitarra prima la atmósfera y la emoción antes que el virtuosismo lo que le da un toque bien especial y espacial a la banda (también llámese guitarra postpunk). Alonso Guerrero en la batería combina el blues con una pesadez característica del doom más cavernícola.

El toque aguardientoso lo pone la voz ronca y lacónica de Marcos calzando perfecto en el estilo. La banda como trío funciona de forma excelente. Ahora que ya están a puertas de lanzar su primera producción, se nota una banda cuajada. En temas como “Donde arden las hogueras” (misteriosa y melancólica en el universo), “La Negrura” (una cabalgata pesada y épica) y “El arroyo” sientan el ambiente reflexivo de su música. Sin embargo donde realmente brilla la banda es cuando llega al clímax en canciones como “El Ensueño” (con un solo en vivo deliciosamente ruidoso) y Blues Bastardo, donde la banda suena pesada pero se prende en llamas en los solos, con pura emoción.



Luego de un breve receso siguió la banda Tlön y aquí es donde empezaron otro tipo de problemas técnicos, como que la primera canción recién sonara la voz a la mitad (quizás a causa de un sonidista distraído en distintos momentos del concierto). Empezando con “Hija de Nubes” y a pesar de los problemas, la banda dio un derroche de virtuosismo. Este trío de músicos experimentados suena setentero, pesado y psicodélico, con algunos solos extensos e improvisaciones en medio de ciertas canciones. Un detalle curioso y bien particular de la banda es la forma de cantar aguda e impostada de Christian Van Lacke (guitarrista y vocalista). Quizás este sea un motivo por el cual algunos no se terminen de enganchar con la banda, pero al darle una oportunidad y dejarse sumergir por el sonido completo, se siente que la voz aporta un aire más etéreo y lúdico. La banda sonaba muy bien y muy cuajada pero por momentos desconcentraba mucho el sonido de la guitarra. Primero estaba muy bajo, luego se le subió al máximo pero a pesar de eso no sonaba al nivel que muchos pedíamos. Al estar a un alto volumen (y aún así no escucharse tanto) generaba un acople que ensuciaba el sonido de la banda. Esto finalmente fue solucionado mucho más adelante al micrar el amplificador (creo que también terminaron apagando el monitoreo). La banda, y especialmente Van Lacke se notaban incómodos por el ruido. Igual la banda se mandó tema tras tema, y cuando fluían improvisaban se sentía mucho la química que esta alineación ha conseguido. Entre los temas propios, hubo dos temas de Tarkus, “Martha Ya Está” (poderosa) y la acostumbrada “Tempestad” con un solo de guitarra preciso. La banda es muy fina en sus arreglos pero sin dejar de ser sumamente pesada (palmas aparte para el baterista Walo Carrillo). La presentación de Tlön tuvo un par de momentos cumbres como cuando se encontraban los tres en pleno vuelo. Por ejemplo en el tema “Girasoles” donde el bajista Cesar Bustamante (también de Frágil) improviso un solo extenso y altamente disfrutado por la audiencia que quedaba en el local ya en ese momento avanzado de la noche. Luego la posta la tomó luego Christian Van Lacke improvisando en la guitarra pero además con su pedal de delay, creando una nave espacial de acople que fue la que despidió la canción.

Así Tlön se mandó un gran recital repasando temas de sus 3 discos como los mencionados y otros como “Mar de Manzanas”, “Oda al Sonido Delirante”. “El Banquete de los niños” y para acabar con “Bandera Negra”; tema donde Walo Carrillo se lució con un solo de batería extenso acabando frenéticamente.

Salvo por los problemas técnicos fue un gran concierto (encima gratis), habrán sido equipos chicos pero las bandas eran gigantes.

*Créditos por los vídeos: Rolly Figueroa.
 
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