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Red Hot Chili Peppers en Lima

Red Hot Chili Peppers en Lima Imagen proporcionada por la Organización
Si hace diez años me hubieran afirmado que los Red Hot Chili Peppers tocarían en Lima en un renovado Estadio Nacional y como parte de una gira para presentar su nuevo disco, sin duda alguna no lo hubiera creído. Pero felizmente los tiempos cambian y esta vez, si los RHCP llegarían a Sudamérica, ellos tendrían que pisar suelo peruano sí o sí. Y así fue.
Para quienes crecimos escuchando y viendo sus vídeos rotar tantas veces por MTV, cuando pasaban más música y menos realities, el 14 de setiembre era la fecha en la que veríamos por primera vez a una de las bandas más importantes del rock estadounidense. Los Red Hot Chili Peppers salían de gira después de algunos años lejos de los escenarios y llegarían a Lima con nuevo guitarrista y disco bajo el brazo. La expectativa generada durante estos últimos meses ya era bastante grande. 

Al ingresar al recinto lo primero que vi fue un escenario no tan alto y una pantalla gigante en la zona del medio, justo al centro, la cual tapaba todo el escenario desde mi zona (cancha-atrás). Imagino que los de tribuna han estado muy cómodos con esa pantalla, pero a mí, sinceramente, no me hizo gracia. Prefiero ver a las personas moverse así sea en chiquito que ver lo que pasa allá al frente con unos efectos raros.

El estadio se iba llenando, la gente iba comiendo, bebiendo y hablando sobre qué canciones tocarían los RHCP esa noche. El tiempo transcurría y, minutos antes de las ocho, la banda inglesa Foals subiría al escenario. Al inicio el público se mostró bastante desinteresado y haciendo gala de su “cordialidad”, algunos empezaron a aclamar a los RHCP. Pero poco a poco los ingleses se fueron ganando los aplausos y casi al final de su presentación (con sus dos últimas canciones: Spanish Sahara y Red Socks Pugie), lograron captar la mayor atención por parte de los presentes. Foals es una buena agrupación, se nota que se preocupan por su sonido y debo agregar que cuentan con un estupendo baterista que hizo gala de rápidos ritmos y muy bien ejecutados; mas no creo que los fanáticos de la banda californiana sean afines a este tipo de género y tal vez esa fue la principal razón por la que no se logró la total aceptación de los espectadores. Sin lugar a dudas, una genial agrupación que la hace linda en muchos países, pero que lamentablemente apenas es conocida en Perú

Eran casi las 9:10 p.m., la música se apagó y los gritos en la oscuridad anunciaban el inicio del espectáculo. Arrancaron con Monarchy of Roses, tema de su último disco, el cual fue bastante aplaudido pero no tan coreado. Al terminar la canción, Flea hizo una pequeña improvisación y dio paso a Can´t Stop, canción que logró despertar a la audiencia. Fue delicioso escuchar a la gente hacer ese “aaahhh” que se escucha en las estrofas, ahora hecho por Josh Klinghoffer, pero que hace algunos años se escuchaba en la voz de John Frusciante. En ese momento sentí que el concierto recién empezaba, pero por otro lado, me di cuenta de la ausencia del famoso ex guitarrista. 

Imagen proporcionada por la OrganizaciónUna vez más, el bajo de Flea dio inicio a una gran canción: Charlie, la cual me gusta bastante y así como dice la canción “Charlie´s making me smile”… pero lo que vino fue muchísimo mejor. Personalmente, me gusta escuchar al vocalista tal como suena en las versiones de estudio y los asistentes no podemos negar que Kiedis aún se escucha en vivo tal cual (con una que otra pequeña desafinación, pero eso es lo de menos). Under the Bridge es una de las canciones más recordadas de mi adolescencia y una de las más populares de la banda, la cual sonó realmente increíble de principio a fin, tanto en la voz de Anthony como en la de la audiencia. Luego tocaron Ethiopia, canción del nuevo disco acompañada por unos tambores y en la que se evidencia los nuevos sonidos que han incorporado como banda. La primera sorpresa de la noche fue Dani California, un tremendo regalo puesto que no aparecía en los set lists recientes de la gira colgados en internet. Era increíble ver a Flea corriendo de un lado al otro del escenario, bailando, saltando. No cabe duda que su presencia en el escenario es característica de la agrupación, yo diría hasta indispensable. Además, se metió al bolsillo a todos con sus intervenciones y su masticado español (habló más que Anthony, incluso).

A continuación vino un bloque de ocho canciones en la que el público no hizo más que aplaudir o gritar al final de cada tema. Empezó con The Adventures of Rain Dance Maggie (que es el primer single del nuevo álbum), siguiendo con Throw Away Your Television, Factory of Faith (canción en la cual Flea se luce totalmente), Grand Pappy Du Plenty, If You Have To Ask, entre otras. Pero antes de tocar If you have to ask, nos volvieron a sorprender, esta vez con Around the world. No cabe duda que los que fuimos a ver esa noche a los RHCP, fuimos por la banda que conocimos hace más de 10 años. Las canciones nuevas casi nadie se las sabía (con excepción de The Adventures of Rain Dance Maggie) y los mejores momentos del concierto fueron sólo con los hits que los convirtió una de las bandas más famosas a inicios del nuevo milenio. Al parecer, habíamos olvidado por completo que el motivo de la gira era la presentación del disco y no se trataba de una reunión después de varios años. Yo también me incluyo pues muchos de nosotros compramos la entrada casi un mes antes que el disco sea lanzado y probablemente, lo hayamos escuchado (como en mi caso) días antes del concierto. 
 
Imagen proporcionada por la OrganizaciónDespués de este pequeño “lapsus”, Flea y Josh se pusieron uno frente al otro para tocar el intro de Californication. Josh es un gran guitarrista, eso nadie lo discute, pero es en el punteo a mitad de ésta canción donde caemos en cuenta de que Josh tiene una identidad como músico y él hace las cosas a su manera. Ese punteo sonó diferente, bueno, pero diferente. Y ya que la canción de por sí es algo lenta, se prestó para que algunos sacaran sus camaritas… que digo algunos, fue casi la mayoría. Hasta ahora no entiendo para qué la gente va a los conciertos, ¿va a filmar, tomar fotos o a disfrutar del show? Incluso en las últimas zonas habían personas que insistían en darle uso a sus aparatos cuando (seamos realistas) no obtienes más que imágenes borrosas y un audio que por el hecho de ser una cámara compacta, deja mucho que desear. Pero eeeen fin… felizmente me las desquité con la siguiente canción y pude empujar a más de un “camarógrafo” para malograrle su videíto (muahaha). By the way, simplemente me hizo el concierto. Anthony con su baile característico, Flea era un locurón, Josh contagiando la melodía y Chad poniéndole el ritmo. Se logró una gran entrega por parte de la banda y el  público, tanto así que hasta pequeños pogos se armaron. Un total derroche de energía entre saltos, empujones, gritos y aplausos.

Supuestamente seguía el encore pero siguieron casi de largo. Era el momento de Chad Smith y Marco  Refosco, quienes ofrecieron un pequeño número de percusión. Un duelo entre batería y tambores que terminó en tremendo baile con Dance, dance, dance. Para terminar, el concierto cerró con tres canciones del álbum Blod Sugar Sex Magik: Sir Psycho Sexy, They´re Red Hot y Give it Away, con la que pudimos sacar hasta el último impuesto al costo de la entrada (que no fue tan accesible que digamos). 

Normalmente una de las cosas más atractivas de un mega concierto (para mí) es sentir el sonido golpearte el pecho. Llegar feliz a casa e irse a la cama con ese fastidioso pitido, que no te deja dormir. Me percaté lo del sonido apenas empezó Foals pero pensé que apenas RHCP subiera al escenario, las luces y el sonido serían espectaculares, mas no fue tanto así, lamentablemente. 

En resumen, un buen concierto que podría haber sido excelente con un público más dispuesto y un mejor sonido. A pesar de todo, los Red Hot nos dejan con una gran satisfacción. Ver a la banda de tu adolescencia no es una cosa de todos los días y para mí fue una experiencia bastante grata. 

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